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Dr. Eliberto Ruiz: “Tratamientos farmacológicos de infecciones orales presentan eventos de resistencia a antibióticos de primer uso”

Experto explica la aplicación de farmacología en odontología

El uso de corticoides y opioides en odontología se tomará en cuenta para el tratamiento de cuadros inflamatorios y nociceptivos de una intensidad entre moderada a severa, manifiesta el Dr. Eliberto Ruiz Ramírez.

El magíster en farmacología indica que la utilización excesiva de antibióticos no solo aumenta la tasa de resistencia bacteriana, sino que también promueve el desarrollo de efectos adversos gastrointestinales y algunas complicaciones irreversibles, como lo son el daño renal y hepatocelular.

El cirujano dentista advierte que “todos los medicamentos poseen efectos indeseados, y si los administramos sin un conocimiento adecuado podríamos generar complicaciones severas a corto o largo plazo”.

Por: Walter Romero Cuestas.

En principio, ¿qué se debe tomar en cuenta para el uso de fármacos en pacientes con afecciones odontológicas?

Para la utilización correcta de medicamentos en odontología, no solamente se debe tomar en cuenta la dosificación. En ocasiones se piensa que solo conocer la dosis de cada fármaco es suficiente para dar una correcta terapia farmacológica, y eso no es así. Necesitamos también tener conocimiento de la patología del cuadro clínico a tratar, la medicación que puede el paciente estar recibiendo, y el conocimiento de las características farmacocinéticas y farmacodinámicas del medicamento que se decida utilizar. Todo ello nos dará una mejor comprensión y capacidad para la toma de decisiones sobre el tipo de fármaco a utilizar según los casos clínicos que se puedan presentar en la práctica odontológica, generando menos complicaciones en los pacientes y más beneficios.

¿Cuáles son los principios para el uso de anestésicos locales, analgésicos y antiinflamatorios?

Dentro de los medicamentos más utilizados para el tratamiento del dolor en odontología, los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) son los de primera línea de administración. Estos medicamentos poseen un efecto analgésico y antiinflamatorio en conjunto, y tomando en cuenta que el dolor que se trata en odontología es de tipo inflamatorio, el uso de AINEs será de suma importancia. Un principio para el uso correcto de AINEs es determinar a qué grupo pertenece cada fármaco con respecto a su inhibición de ciclooxigenasa (COX). Tenemos AINEs que bloquean en mayor proporción a la COX 1, generando eventos de gastrolesividad y nefrotoxicidad, como el ketorolaco. Asimismo, existen AINEs que bloquean a la enzima COX 2 en mayor proporción, aumentando el riesgo de eventos tromboembólicos en los pacientes cardiópatas, como el etoricoxib. Conociendo el tipo de AINE, se podrá predecir los posibles efectos indeseados según el tipo de paciente a tratar.

Por otro lado, el uso de corticoides y opioides en odontología se tomará en cuenta para el tratamiento de cuadros inflamatorios y nociceptivos de una intensidad entre moderada a severa, ya que estos fármacos pueden ser muy potentes con respecto a sus efectos terapéuticos, pero al mismo tiempo también pueden generar diversos efectos no deseados en los pacientes.

Dentro de los anestésicos locales en odontología, la lidocaína es el más utilizado por su buen perfil de seguridad y su tiempo de acción relativamente corta para los procedimientos que se realizan en odontología, garantizando una rápida recuperación del paciente al término de su tratamiento. Al tener presentaciones comerciales asociados a epinefrina, la lidocaína puede mejorar su duración de efecto y reducir el riesgo de sangrado ante un tratamiento invasivo complejo.

¿Cuáles son los cuidados en la aplicación de la farmacoterapia en pacientes con distintas enfermedades, como por ejemplo en quienes tienen hipertensión arterial?

Como mencioné anteriormente, es importante conocer las complicaciones que se generan en los pacientes a nivel sistémico según su tipo de enfermedad, y conocer también los efectos adversos de los medicamentos que pretendemos utilizar. Por ejemplo, en pacientes hipertensos podemos encontrar complicaciones renales severas por la evolución propia de su enfermedad, con lo que el uso de analgésicos o antibióticos que posean mayor riesgo de generar nefrotoxicidad, como lo son naproxeno y gentamicina respectivamente, no estarían recomendados.

Por otro lado, en pacientes diabéticos es común encontrar alteraciones microvasculares en la zona del paladar, lo que nos permite evaluar el riesgo de necrosis palatina para pacientes diabéticos que se les administra cantidad más elevadas de anestésicos locales con vasoconstrictor. En pacientes asmáticos el uso de ciertos analgésicos, como ibuprofeno o naproxeno, podrían promover la liberación de leucotrienos y generar eventos de broncoespasmos. 

¿Qué dificultades se suele encontrar en los tratamientos farmacológicos de las infecciones?

En el tratamiento farmacológico de infecciones orales se suele presentar, en un número considerable de pacientes, eventos de resistencia a los antibióticos de primer uso, como son las penicilinas y algunos macrólidos como la eritromicina. Dicho problema surge debido a la automedicación que realizan los pacientes, la venta sin receta de antimicrobianos por parte de algunas farmacias no certificadas y por la prescripción de antibióticos en casos que no demanda utilizarlos. La utilización excesiva de antibióticos no solo aumenta la tasa de resistencia bacteriana, sino que también promueve el desarrollo de efectos adversos gastrointestinales y algunas complicaciones irreversibles, como lo son el daño renal y hepatocelular.    

Durante la pandemia, muchas personas con experiencia en haber tenido alguna atención odontológica podrían estar automedicándose para evitar ir a un consultorio dental por el temor a los contagios. ¿Cuáles son los riesgos?

La automedicación es peligrosa pero un problema muy común en nuestro país. Todos los medicamentos poseen efectos indeseados, y si los administramos sin un conocimiento adecuado podríamos generar complicaciones severas a corto o largo plazo. Incluso el uso de medicamentos aparentemente muy seguros, como el paracetamol, podría generar toxicidad hepática si es que se administra de manera irresponsable. Los AINEs (ketorolaco, naproxeno) son un grupo de medicamentos que las personas utilizan muy frecuentemente sin una recomendación médica u odontológica, la cual está aumentando los casos de gastritis y úlcera en la población.

Definitivamente la recomendación para esta problemática es que siempre que se presente algún padecimiento y se necesite administrar medicamentos, dicha aplicación de fármacos sea por recomendación de un profesional de la salud. Actualmente por las condiciones generadas por la pandemia del COVID-19 se está empleando las teleconsultas, lo cual puede ayudarnos a solucionar parcialmente la condición patológica que el paciente presenta. Asimismo, ya se cuenta también con protocolos de atención odontológica que reducen el riesgo de contagio para los pacientes y profesionales de la salud, lo cual permitiría estar con el paciente para la realización de un mejor diagnóstico, y por tanto establecer la correcta estrategia de manejo clínico y farmacológico.

Recientemente la DIGEMID emitió una alerta respecto al uso de la benzocaína. Por ejemplo, pide no recomendar productos que contienen benzocaína en niños menores de dos años. ¿Qué efecto tendría esta información en los pacientes odontológicos?

La benzocaína es un anestésico local de tipo éster. Precisamente los anestésicos de este grupo registran mayores efectos adversos en comparación con los de tipo amida, como la lidocaína. Actualmente en pediatría se prefiere utilizar opciones de anestesia local tópica diferentes a la benzocaína, como por ejemplo el uso de lidocaína y prilocaína.  En nuestro país la DIGEMID reporta que el uso de benzocaína puede generar reacciones adversas cutáneas locales como prurito, eritema y dermatitis. Asimismo, la FDA alerta los peligros que puede generar la utilización de benzocaína en niños, como el desarrollo de metahemoglobinemia, la cual puede producir hipoxia y cianosis en el paciente pediátrico.

En general, ¿qué recomendaciones daría para el cálculo de dosis de antibióticos en pacientes niños?

Los antibióticos deben ser utilizados cuidadosamente en odontología, en especial en pacientes pediátricos. Sabemos que los cuadros infecciosos pueden progresar a estadios severos rápidamente en niños, por lo que el cálculo de la cantidad que le corresponde a cada paciente tiene que ser determinada en base al peso del niño, a la concentración utilizada del antibiótico (presentación comercial) y a la dosis por peso del medicamento para poder garantizar el mejor efecto terapéutico. La administración de dosis estándares en niños y la no continuidad de la terapia antibiótica por falta de preocupación de los padres, son los principales motivos de fracaso al tratamiento antimicrobiano. 

 A propósito de la pandemia, el Colegio Odontológico del Perú recomienda el uso del cloruro de cetilpiridinio para ayudar a combatir la carga viral del Sars-CoV-2. ¿Desde su punto de vista existe alguna recomendación adicional que ayude a reforzar los cuidados contra este virus?

La mejor recomendación para el cuidado contra el virus del Sars-CoV-2 no es del tipo farmacológico. Los métodos físicos, como el uso de mascarilla y el distanciamiento son los mejores preventivos contra este agente patógeno. A todo esto, existen medidas complementarias de cuidado, como el uso de colutorios bucales a base de cetilpiridinio, ya que por su capacidad de desagregar la envoltura viral, puede ejercer un efecto perjudicial contra los coronavirus. Otra recomendación que podría ayudar es la utilización de peróxido de hidrógeno pre procedimental en nuestros pacientes, gracias a su capacidad oxidante, puede poseer un efecto virucida contra la carga viral de Sars-CoV-2 que podemos encontrar en boca. 

¿Qué mensaje daría a sus colegas en estos tiempos de crisis sanitaria?

Quisiera comentar que en base a lo que estamos viviendo actualmente por esta pandemia, se ha demostrado la importancia en el desarrollo de la investigación en ciencias básicas enfocadas en la salud. Aprovecho también la oportunidad para saludar a todos los colegas odontólogos que día a día, incluso en tiempos de pandemia, están trabajando para mejorar la salud bucal de todos los peruanos. Los invito también a seguir capacitándose en mejora de nuestra profesión, y nunca pensar que ya lo conocemos todo. 

Igualmente deseo mandar un mensaje a los futuros odontólogos, los jóvenes universitarios: “No dejen de lado las ciencias básicas en su formación profesional e intégrenla a la práctica clínica, para así mejorar el enfoque del tratamiento que daremos a nuestros pacientes”. Muchas gracias a Visión Dental por la entrevista.  

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