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Caries de infancia temprana severa

Por: C.D. Stephanie Caro Jiménez *     

No hay semana que no llegue a mi consultorio un bebé con caries. Los estudios demuestran que la caries es la enfermedad crónica más frecuente en los niños en todo el mundo y esto crea que sea un problema de salud pública. El Perú es uno de los países con mayor nivel de caries en Sudamérica. Un 76% de niños menores de 6 años sufre esta enfermedad. Esto quiere decir que cada niño entre 3 y 5 años tiene un promedio de 5 dientes “picados”.

Imaginemos por un momento bebés de 10, 12, 14 o 16 meses de edad que deben recibir tratamientos restauradores, o peor aún tratamientos rehabilitadores (reconstrucción de dientes), cuando la caries es una enfermedad prevenible. Por eso, es sumamente importante detectarla tempranamente.

La caries de la infancia temprana era conocida como caries de biberón. Se presenta en los bebés debido a la introducción temprana de alimentos y bebidas azucaradas (antes del año de edad), un alto consumo de azúcares en su dieta diaria (enmascarada en fórmulas, suplementos vitamínicos y/ o jarabes), ausencia de un cepillado efectivo con pasta fluorada (>1000 ppm de flúor), desconocimiento sobre transmisión de microorganismos y de salud oral. En esta etapa de la vida es un indicativo de futuros problemas dentales, además de afectar el crecimiento, interferir con la alimentación, el sueño, la concentración en el colegio y en la calidad de vida de nuestros niños.

¿Cómo identificar la caries en sus etapas iniciales?

 Las primeras lesiones en bebés se ven como unas “manchas blancas” en forma de media luna, alrededor de la encía de los dientes superiores (que suelen ser los primeros dientes afectados). También en molares por las caras del diente donde se mastica. En esta etapa, la enfermedad se logra detener fácilmente cambiando los hábitos que la ocasionaron, cepillado más efectivo y con pasta dental con flúor y con una “ayudita” del odontopediatra.

¿Cómo progresa la enfermedad?

Si los factores de riesgo continúan (por ejemplo, exceso de algún tipo de azúcar en la alimentación) y además, no se les cepilla correctamente los dientes con flúor, el esmalte poroso y débil del diente se rompe y da lugar a unos pequeños huecos en donde se acumulan aún más comida y bacterias. Conforme pasa el tiempo esos huecos se hacen más y más grandes, y antes que te des cuenta… “¡ay! se le rompió su dientito…”.

Desgraciadamente este proceso es rapidísimo en los bebés (semanas). Mientras más avanzado el proceso, más agresivo el tratamiento que necesita.

Para que en el futuro otra sea la imagen que mostremos, necesitamos comprometernos entre todos, profesionales de la salud, educadores, padres, medios masivos de comunicación. La lucha contra este problema es diaria, no busquemos soluciones mágicas, todo está en la instauración de hábitos de higiene bucal y alimentación adecuada a temprana edad.

Los grandes cambios empiezan con pequeños pasitos. Mientras más informados se encuentren como madre o padre, mejores decisiones de salud tomarán para sus hijos.

* C.D. Stephanie Caro Jiménez

C.O.P 30002.
Especialista en odontopediatría – UNSAAC.
Facebook: Mamá Odontopediatra Stephanie Caro Jimenez.
E-mail: stefy_caro@hotmail.com

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