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Desencuentro entre investigación y políticas de salud bucal pública, advierte el Dr. Diego Proaño

Especialista dice que se necesita combinar la decisión institucional con la asesoría de investigadores

La educación para la salud no reduce las inequidades en salud oral. La investigación debe ser parte de la salud pública. Así enfatiza, el Dr. Diego Proaño Falconí, especialista en salud oral pública.

Identificando la falta de liderazgo en la salud pública bucal, también señala que “el problema de la eficiencia en el tratamiento a los pacientes no se soluciona con más dentistas, sino con más recurso humano”.

Asimismo, el Dr. Proaño dice que se debe buscar la realización de reformas en el sistema de salud oral del Perú, como también en el resto de Latinoamérica.

Por: Walter Romero Cuestas.

Llegamos al año del bicentenario con muchos logros, pero también con muchas tareas pendientes para seguir construyendo país. En una perspectiva general, ¿cuáles son las carencias más visibles en materia de salud pública oral en el país?

En primer lugar, debemos dejar de pensar en el bicentenario y empezar a trazar el camino para los próximos 5, 25, 50 o 100 años. No hemos llegado a ningún lado si seguimos pensando en el pasado. Es por esto que las carencias más importantes en la salud pública bucal del Perú son la falta de liderazgo, colaboración y el desencuentro entre la investigación y las políticas públicas. El liderazgo es de por sí la falencia más relevante. Sin un norte, no hay forma de transformar, cambiar o mejorar nada porque un líder permitiría trazar objetivos acordes con la sociedad y la ciencia. Para esto, un liderazgo proactivo se potenciaría con la inclusión de asesores investigadores. Lamentablemente, seguimos entrampados en jerarquías y de espaldas a la investigación o la sociedad.

¿A qué se deberían estas carencias?

La razón es la falta de visión. Hemos mantenido una forma de statu quo, pero sin funcionar. En ese sentido, estamos alejados de la realidad en todo aspecto, celebramos victorias de campañas o pasacalles sin fomentar cambios duraderos. Es por eso que necesitamos combinar la decisión institucional con la asesoría de investigadores, incluyendo la participación de los más jóvenes. No podemos liderar con una mente u ojos cerrados, pensando que hemos hecho grandes cambios para el país cuando claramente no es así. Estamos lejos de estar en una buena situación en salud pública bucal, alejada de la evidencia y de las necesidades de la población.

Para cubrir las atenciones de salud bucal de la población se necesita mayor recurso humano. Pero, si la mayor parte de los odontólogos pertenecen a la práctica privada, ¿cómo se podrá satisfacer la demanda de los pacientes que mayormente acuden a los hospitales y otros centros de atención del estado?

Esta es una excelente pregunta. La respuesta no es tener más odontólogos en el sector público ni en general. El problema de la eficiencia en el tratamiento a los pacientes no se soluciona con más dentistas, sino con más recurso humano. ¿Cuándo formalizaremos a los asistentes dentales? ¿Cuándo formalizaremos al higienista dental? Hay un miedo generalizado entre los odontólogos de una mayor competencia con los pacientes al crear una nueva profesión como la del higienista dental. Sin embargo, esto sería hasta más provechoso y generaría muchos más ingresos. La herramienta más importante para el odontólogo son sus ojos, y la segunda más importante sus manos. Si multiplicamos sus ojos y le damos más apoyo para que utilice sus manos en tratamientos más complejos, ¿no estarían generando incluso más ingresos?

Habiendo dicho eso se puede iniciar capacitando asistentes dentales, asistentes técnicos, o a asistentes de enfermería para que estén formalmente involucrados en el diagnóstico de las enfermedades buco-dentales. Esto implica que tengan que pasar por un entrenamiento. También implica mayores responsabilidades, mayor cantidad de diagnósticos y consecuentemente, satisfacer la demanda del servicio público. Estamos muy equivocados si creemos que tener más dentistas va a solucionar el problema. No es sostenible tener miles de millones de unidades dentales y dentistas en cada lugar del país. El SERUMS puede ser una gran experiencia, pero no mejora el uso del servicio dental a menos que se compare con no tener a nadie atendiendo. Para optimizar el sistema, se tiene que planificar, investigar, probar e implementar.

Por último, se debe integrar y buscar canales de formalización para los que trabajan como odontólogos sin formación académica. El Ministerio de Salud (Minsa) y el Colegio Odontológico del Perú (COP) deben buscar alianzas con aquellos que tienen la confianza de la población, partamos de ahí para mejorar y regular la atención y el sistema. Adicionalmente, la discriminación en los centros de trabajo debe abordarse (especialmente en los servicios públicos, según la última encuesta sobre discriminación) y fomentar la empatía cultural en todos los niveles.

La odontología ha encontrado en el sector privado un mayor campo de acción. ¿Es posible integrarlo como parte del tejido sanitario público?

Debemos de reestructurar el sistema de salud bucal en el Perú. Nuestros problemas más graves yacen en la desorganización producto de la desinformación y la falta de regulación. Por un lado, tenemos calles llenos de dentistas y por otra parte, poblaciones sin ninguno. Además, los dentistas demuestran su habilidad a través de un pago y no por alguna evaluación objetiva, tampoco hay una intención de actualizar a los colegiados en el avance de la ciencia. Por último, los que recién egresan entran a un mundo laboral hostil, sin mucha protección y con una alta carga de explotación que pasa desapercibida. ¿Cuántos dentistas son trabajadores formales? ¿Y qué decir de los asistentes dentales? Se debe proteger mejor a todo el equipo odontológico y formalizarlo.

Con la llegada de la pandemia muchos servicios de salud se han paralizado o pospuesto. ¿Cómo hacer viable la salud pública oral en el Perú en pleno desarrollo de la pandemia con el peligro de los contagios?

Es cierto que la pandemia ha impacto al sector odontológico de gran manera. Sin embargo, en la odontología se han hecho grandes esfuerzos por adaptarse e implementado mayores cuidados y bioseguridad para la atención. Además, hacer viable la salud pública bucal está ligado con que las políticas públicas promuevan en la población a tomar decisiones saludables (¿lo estamos logrando en algún nivel?). No vamos a tener menos caries dental por tener más dentistas, pero sí por políticas que reduzcan el consumo de azúcar y que se pueda monitorear científicamente su funcionamiento. Eso indudablemente, podría hacerse aún en pandemia. Hay diferentes formas de obtener indicadores de salud oral de forma remota, pero se requiere mayor confianza en la ciencia.

Para el momento que se comience a salir progresivamente de la crisis sanitaria, ¿cuáles son las acciones que debería realizarse en favor de la salud publica oral?

Se debe buscar la realización de reformas en el sistema de salud oral del Perú, como también en el resto de Latinoamérica. El liderazgo institucional del Minsa y del COP es imprescindible para generar las reformas necesarias por el bien del sistema de salud oral. Para esto, se debe ampliar la visión sobre los objetivos trazados y cómo llegar a cada uno de ellos tomando en cuenta el contexto social y los cambios demográficos/económicos venideros.

¿Hasta qué punto es posible la prevención en salud oral? A veces parece irrealizable. ¿Tal vez nos hemos acostumbrado a lo poco?

Las enfermedades bucales son prevenibles. No es una panacea o una fantasía. El problema es que la visión actual de prevención está fijada en la persona y eso conlleva a culpar a la víctima. Para llegar a prevenir las enfermedades bucales tiene que haber liderazgo, colaboración para impulsar estrategias de prevención en factores de riesgo en común y conexión entre la evidencia y las políticas públicas. Las enfermedades bucales no se van a prevenir con educación para la salud, se tienen que buscar cambios políticos que permitan que las decisiones saludables sean las más fáciles de tomar, ¡esto es promoción de la salud! Si seguimos como estamos, nos mantendremos en el mismo incómodo lugar.

¿A qué puede aspirar nuestro país para que la salud pública oral sea gestionada óptimamente? ¿A qué variables se debe tomar principal atención para una eficiente salud pública oral?

Nuestro gremio de dentistas debe exigir más a sus autoridades, sobre todo la generación que recién egresa que aún no se “acostumbra” a las deficiencias del sistema. Yo espero que las instituciones abran sus puertas para escuchar a los recién egresados, como también a realizar investigaciones de alto nivel para entender mejor la problemática y plantear mejores soluciones. Da igual quién esté en la cabeza, los juegos políticos muchas veces nos desvían del objetivo. ¿Ya son cuántos años sin una investigación epidemiológica nacional? ¿Cuántos odontólogos son formales? ¿Cuántos asistentes dentales son formalmente reconocidos como parte del equipo odontológico y qué oportunidades académicas tienen para este rol? ¿Cuándo dejará la caries dental de ser una las primeras razones de atención ambulatoria? Estas preguntas han quedado por años sin responder, son indicadores de cómo estamos y cómo estaremos si seguimos caminando por la misma vereda.

Entonces la investigación es clave para la salud bucal pública…

La educación para la salud no reduce las inequidades en salud oral. Debemos tener la visión y valentía de probar nuevas cosas y basarnos en evidencia. La investigación debe ser parte de la salud pública. Las instituciones educativas deben promulgar más planteamientos de intervenciones sociales que no sean solo de educación, tenemos que hacer más. Tenemos que además, demostrar más y evidenciar lo que hemos hecho. No basta con la “experiencia” ni con lo “educativo”, lo que está en juego es el derecho a una salud bucal óptima de la población y eso no debe ser olvidado por un currículum o una forma tradicional de hacer las cosas. Si no funciona algo, busquemos nuevas soluciones. Si no sabemos si algo funciona, investiguemos. La salud pública alejada de la investigación es como predecir el futuro con el horóscopo.

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